El posible arte de aplicar el rubor

Pocos “faux pas” en maquillaje son tan visibles como el mal uso del rubor de mejillas. Las dudas son muchas: ¿Qué color? ¿Dónde? ¿Cómo? ¿Cuánto? La primera regla es: nunca demasiado. El rubor debe verse natural, casi no debe percibirse como maquillaje.
Elige uno que se parezca al rubor natural de tus mejillas cuando te sonrojas. Puedes elegir uno algo más oscuro o con más brillo para la noche. Mantén ambos en el tono de tu lápiz labial. 
 
El rubor en crema es más apropiado para las pieles secas y el polvo para las más grasosas, pero elige el tipo con el que te sientas más cómoda. Aplica el rubor al final.  Aunque venga con su brocha, conviene usar una brocha  redonda. Es importante darle unos golpecitos luego de recoger el polvo para sacar el exceso. Si es crema, pon una pequeña cantidad en el dedo mayor.
 
Sonríe para identificar la zona de aplicación. Aplica desde la parte superior exterior de las mejillas hacia el pelo. Si tienes las mejillas altas puedes aplicarlo más al centro de tus mejillas. Evita colorear la parte inferior de tus mejillas porque las hace verse muy artificiales.