El tan temido Atkins
¿Quién dijo que para la dieta Atkins tenemos que comer grasas? A pesar de todas las críticas, ni el mismo Atkins. En énfasis estaba en reducir carbohidratos a sólo 20 gramos las primeras dos semanas, y luego incorporarlos lentamente en las proporciones mejor toleradas por cada persona, llegando, en general, a no más de 150 gramos diarios. También recomendaba que esos carbohidratos fueran de frutas y verduras (¡y hay que comer mucha ensalada para 150 gramos de carbohidratos!) Si bien “permitía” comer mucha grasa, no se recomendaba, y nunca fue obligatorio. Podemos hacer su dieta comiendo lo siguiente y evitando las grasas:
- Pollo o pavo a la parrilla o al horno
- Pescado a la parrilla o al horno (envuelto en aluminio con condimentos, limón y unas rodajas de ají y cebolla)
- Carnes magras a la parrilla o al horno
- Hongos Portabello a la parilla, rellenos con salsa y verduras en lugar de bistec
- Atún
- Verduras de hoja (lechuga, “kale”, acelga, espinaca, y crucíferas (como el brócoli, el coliflor y los repollitos de Bruselas)
- Frutas (especialmente las bajas en azúcar, como cualquiera de las muchas “berries”)
Si incorporamos los carbohidratos lentamente no tendremos los problemas de riñones o colesterol de los que sus detractores acusan a esta dieta. Es cierto que la dieta Atkins “permitía” comer más grasas de las que son buenas para la salud, pero eso no era condición de la dieta. De hecho, una porción de tocineta y huevos no más de una vez por mes no le hará daño a una persona sana. No es la excepción lo que nos enferma o nos mantiene sanos, es el hábito. No son los medios los que tienen que formar nuestras opiniones, somos nosotros, usando los medios para investigar.



